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Estrés

¿Cómo puedo manejar el Estrés?
Desde hace muchos años se sospecha que el estrés se asocia a ciertas enfermedades, aunque no existe una única definición para el mismo. El estrés es una sensación de tensión, tanto física como emocional, que sucede ante determinadas circunstancias que resultan habitualmente difíciles, inmanejables o impredecibles. Esto genera la percepción de tal situación como fuera del control personal o como una señal de alarma.

El estrés se experimenta psíquicamente y puede tener un correlato físico o no, de acuerdo a la intensidad del estímulo desencadenante o a la distorsión de la percepción de la situación en cuestión. Cuando el desequilibrio provocado por la situación es intenso, puede desencadenar una “crisis de pánico”, que es el grado mayor de las circunstancias que producen estrés. El “estrés desmedido” es el equivalente a una alarma que funciona incorrectamente, cuando no había motivos para que ello ocurriera.

En general, las situaciones estresantes coinciden con aumento de la presión arterial y la frecuencia cardíaca, tanto más severas cuanto mayor es la sensación de estrés. También puede el estrés acompañarse de palpitaciones, sequedad de boca, molestias precordiales, mareos, disminución del sueño o trastornos para conciliarlo, trastornos del ritmo intestinal, etc.

Muchas veces el estrés es una sensación de miedo a una experiencia traumática previa, aunque la misma no pueda ser reconocida como tal. Muchas veces está relacionado a un recuerdo inconsciente vivido traumáticamente, otras, a que la magnitud de lo vivido es ciertamente de alto nivel emocional e inevitable. No obstante, para mejorar sus sensaciones y las reacciones que suele desencadenar puede ser necesario reconocer adecuadamente los episodios que puedan estar relacionados con el estrés.

En algunas circunstancias, la ansiedad desencadenada queda fuera de control y genera sensaciones de miedo y premonición de sucesos futuros irreales y sin ningún motivo claro. Esta ansiedad puede ser una sensación de preocupación definida, miedo ante determinadas situaciones, un ataque súbito de sentimientos de pánico indefinido y a veces inexplicable, o una respuesta desmedida a una experiencia traumática desconocida. En cualquier caso, es necesario reconocer el disparador y analizar la respuesta individual para adecuar la respuesta emocional a determinado estímulo.

Consejos para des-estresarse
Si bien cada situación, cada experiencia personal y cada modalidad psíquica de percepción y reacción tienen una diferente respuesta y por lo tanto merecen enfoques especiales, algunas pautas generales pueden ser de utilidad para todos y deben ser tenidas en cuenta. No obstante, cuando el cuadro le incomoda o preocupa en forma importante, es recomendable hablarlo en detalle con su médico.

Estas son algunas formas de encarar el estrés:
· Trate de reconocer y analizar el malestar así como la causa de su preocupación;
· En general requiere cierto tiempo para entender qué es lo que le pasa;
· Reconozca los disparadores que generan su reacción de alarma;
· Identifique, de ser posible, algún episodio vivido, muchas veces en la infancia y semejante, que explique las sensaciones que desencadenan la situación actual;
· Reconozca que, en general, se trata de situaciones percibidas como amenazantes y que muy probablemente no lo sean;
· Muchas veces la percepción distorsiona nuestros sentidos y creemos como real algo verdaderamente inexistente;
· Aprenda maneras de relajarse y repita diariamente la más efectiva para usted;
· Cuente hasta 10 antes de reaccionar en situaciones de conflicto;
· Haga actividad física regularmente, varias veces en la semana;
· Duerma no menos de 7 h. diarias;
· Evite estimulantes, como la cafeína, en particular si va a enfrentarse con la situación estresante o conflictiva;
· Hable acerca de lo que le sucede con quien pueda ayudarle, habitualmente su médico;
· Practique mecanismos de control de la situación reiteradamente;
· Algunos episodios requieren medicación específica para obtener una disminución de sus efectos que se disparan ante situaciones estresantes.

 

Sepa que:

1. En determinadas circunstancias, un poco de movilización interior, también reconocida y denominada como estresante, no debe ser interpretada como desmedida o inadecuada y puede ser beneficiosa sin dejar de ser saludable.

2. No obstante, en muchas circunstancias el estrés puede ser un “disparador peligroso” de ciertas afecciones, entre ellas, las enfermedades vasculares.