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Aneurisma cerebral

 

Aneurisma intracerebral

Al igual que todas las partes del cuerpo humano, el cerebro está compuesto de células llamadas neuronas que requieren del suministro de sangre por parte de las arterias, para proporcionarle oxígeno y elementos nutritivos. La ruptura de estas arterias, en general por una dilatación anormal de la pared denominada aneurisma, es la responsable de la mayoría de los derrames sanguíneos o hemorragias cerebrales.
Estos derrames suelen ser graves y producir cuadros neurológicos severos como las hemiplejías (parálisis), el coma (pérdida de conciencia) o la muerte del paciente.
En un 70% de los pacientes el cuadro es grave, por lo que la consulta debe ser inmediata, su diagnóstico precoz y el tratamiento, especializado y oportuno, permitiendo evitar secuelas mayores y preservar la vida de quien lo padece.

¿Qué es un aneurisma cerebral?

Es una dilatación anormal en la pared de una arteria. La mayoría de las veces es de origen congénito, aunque los traumatismos y las infecciones también pueden desarrollar aneurismas.
Cuando un aneurisma cerebral se rompe, la sangre fluye hacia un espacio que rodea al cerebro, denominado espacio subaracnoideo. Se provoca entonces una hemorragia subaracnoidea.

La hemorragia subaracnoidea es una emergencia médica
Entre el 10 y el 15% de los pacientes que padecen una hemorragia subaracnoidea correrá riesgo de vida antes de llegar al hospital para tratarse, y más de la mitad podrá fallecer dentro de los primeros treinta días posteriores a la primera hemorragia. De los sobrevivientes, el 30% aproximadamente podrá presentar riesgo de sufrir una nueva hemorragia durante las primeras dos semanas posteriores al evento.
La sangre derramada “irrita” a las arterias y puede provocar el cierre de las mismas (anormalidad denominada vasoespasmo), lo que genera una situación grave capaz de dejar sin irrigación un sector del cerebro y provocar un infarto cerebral.
El cuadro descripto es evitable con un diagnóstico precoz y un tratamiento especializado oportuno. Este tratamiento del derrame cerebral por un aneurisma roto consiste en la localización del aneurisma afectado mediante la realización inmediata de una angiografía por cateterismo cerebral y proceder al tratamiento del mismo, además de prevenir o tratar el vasoespasmo cerebral concomitante. Si un aneurisma es diagnosticado antes de que se produzca el derrame cerebral, los riesgos que pueden implicar su tratamiento en forma programada son muy bajos y menores al riesgo de vivir con el mismo sin tratamiento.

¿Cómo se produce un aneurisma cerebral? ¿Son hereditarios?
¿Es necesario que los familiares se hagan exámenes?

Los aneurismas son el resultado de una debilidad en un punto de la pared arterial, haciéndola vulnerable a la presión que ejerce la sangre sobre este sector. De esta manera, la arteria comienza a dilatarse puntualmente como un “globo” por el que también circula constantemente sangre a presión. De allí el alto riesgo a que ese sector de pared arterial afectado se rompa. La mayoría de los aneurismas no se deben a ninguna enfermedad en particular y no son hereditarios; sino congénitos.

Se recomienda realizar un estudio de angiorresonancia, o angiografía por tomografía helicoidal a todos los familiares directos (hijos, hermanos, etc) de pacientes afectados por aneurismas.
Durante muchos años los portadores de aneurismas cerebrales solo podían tratarse a través de la cirugía convencional. Hacia fines de la década del 80 y comienzos del 90, en la necesidad de ofrecer una respuesta menos traumática para estos pacientes, surgió la Neurorradiología Intervencionista.
Desde entonces, más de 4000 aneurismas han sido tratados con éxito en nuestra Institución , a través de esta revolucionaria técnica mínimamente invasiva.

¿Qué es una Angiografía Cerebral?
La Angiografía Cerebral es un estudio diagnóstico que se realiza habitualmente a través de una punción en la ingle, lo que permite introducir un fino catéter (tubo hueco y flexible), con el que se navega por las arterias. Esto permite la inyección de una sustancia de contraste que opacifica y permite visualizar, con la ayuda de Rayos X, las arterias y venas del cerebro, e identificar de esta manera la causa del derrame y la localización del aneurisma que provocó el sangrado.

¿Cómo pueden tratarse los aneurismas cerebrales?
Con la información que proporciona la tomografía computada (TAC), la Resonancia Magnética (RM) o la Angiografía Digital (AD) se puede decidir cómo tratar el aneurisma, sea mediante una operación convencional, o mediante técnicas endovasculares mínimamente invasivas.

¿Qué es una cirugía convencional?
La operación denominada convencional consiste en la apertura del cráneo, la identificación del aneurisma y la colocación de una delicada pieza metálica (clip) en su cuello para ocluirlo, y evitar que siga ingresando sangre al mismo.

¿Qué es una cirugía endovascular?
La técnica endovascular utiliza los principios de la angiografía. Se realiza avanzando un microcatéter a través de las arterias hasta el interior del aneurisma, para posteriormente ocluirlo con diferentes materiales (resortes de platino, balones). Este método se denomina embolización.
También se pueden colocar unos dispositivos especiales denominados Stents (elementos tubulares que se colocan en la pared interna de las arterias) para ocluir de esta forma el cuello del aneurisma. Si el paciente es embolizado, se requiere una internación generalmente mas corta que en un procedimiento convencional, lo que suele depender del estado previo del paciente, del tiempo transcurrido desde que se produjo la hemorragia y de la presencia o no de vasoespasmo. En el caso de una cirugía convencional, el tiempo que el paciente permanece internado es generalmente superior, con todas las consecuencias y recuperación de un procedimiento quirúrgico mayor.
Por eso decimos que un nuevo y seguro procedimiento Mínimamente Invasivo, denominado Embolización de Aneurismas Cerebrales, trata eficazmente esta patología sin el impacto físico y doloroso de la cirugía, y sin utilizar anestesia general.